La importancia de atender a la palabra de Dios.
¿Cómo han caído los valientes? Esta es la profunda interrogante que expresó David al enterarse de la muerte de Saúl con su hijo Jonatán. La respuesta que encontramos, al analizar parte de la vida de Saúl, nos declara que muchas veces la caída de un siervo de Dios, atraviesa por un proceso lento. Y esto fue lo que pasó con Saúl. Quien, en lugar de aprender de un verdadero siervo como Samuel, se dejó llevar por su carácter natural en un proceso de mal en peor. En esta oportunidad analizaremos el proceso en la personalidad de Saúl que le llevó a su caída. Todo esto, narrado en el primer libro de Samuel. Al mismo tiempo volcaremos el análisis en principios con los cuales edificar nuestras vidas, hogares y ministerios.
Un hombre temeroso e indeciso.
Abrimos la historia en la escena donde Dios estaba a punto de revelar al que había escogido para ser el primer rey de Israel (10:19-23). Sin duda un asunto de suma importancia. De entre las tribus de Israel se escogió a la tribu más pequeña, la tribu de Benjamín. De la tribu de Benjamín fue tomada la familia de Matri y de esta fue señalado Saúl, hijo de Cis. Ya el "elegido" había sido anunciado, y la esperanza de toda una nación se ponía al tope. El gozo se elevaba sobre el corazón del pueblo en vista de la respuesta de su Dios. Pero cuando todos estaban a punto de estallar en júbilo por conocer al rey señalado por Dios, se escuchó: “Saúl no está! No aparece por Ningún lado”. El gran Rey había desaparecido. Dice la biblia que lo buscaron y no fue hallado. Se había escondido de tal manera que fue necesario consultar a Dios para ser encontrado. No había más tiempo, la nación no estaba jugando pero Saúl estaba dominado más por su timidez y cobardía que por la solemnidad del momento. Saúl no tenía porque tener miedo, no solo porque Dios lo había escogido sino también porque le había dado todo lo necesario para confiar, como lo diría Wiersbe:
“Saúl lo tenía todo a su favor: (1) Un cuerpo fuerte, 10:23; (2) Una conciencia de sí mismo, 9:21; (3) Un nuevo corazón, 10:9; (4) Poder espiritual, 10:10; (5) Amigos leales, 10:26; y sobre todo, (6) La dirección y oraciones de Samuel. Sin embargo a pesar de sus ventajas, fracasó miserablemente. ¿Por qué? Porque no le permitió a Dios ser el Señor de su vida” 1
La verdadera razón de todo esto se encontraba muy dentro de él, quien ya por su propia boca nos había revelado el estado de su corazón auto-conmiserativo; además de un bajo concepto de sí mismo y de los suyos. Observemos lo que había dicho ante el profeta Samuel cuando este le había comunicado que Dios le había escogido como rey:
"¿No soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y mi familia ¿no es la más pequeña de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me has dicho cosa semejante?"
(1 Samuel 9:21).
Qué Saúl tuviera conciencia de su inferioridad no era el problema. Su problema era que no tenia una comunión tal con el Todopoderoso que le permitiera ver más allá de su capacidad y posición. Comunión que si tenían otros como: Aarón, Josué, Samuel o David. Este último no tuvo ningún temor al enfrentar a un gigante que doblaba su estatura y su fuerza, ya que conocía al gigante más poderoso que peleaba por él. (1 Sam.17:36-46)
Principio aprendido:
Un varón de Dios tiene que tener una relación tal con su Señor que le dé seguridad y estabilidad para la vida. Saúl no la tuvo, por ende era alguien muy inseguro y temeroso.
Quien hace mis pies como de ciervas,
Y me hace estar firme sobre mis alturas.
Sal.18:33
Alguien de apariencia nada más.
Una vez que hallaron a Saúl (10:24), todos se impresionaron de que a cada uno