¿Por qué no ahora?– Devocional

Cada mañana  al despertar, agradecemos  por un nuevo día al señor.  ¿Te has preguntado alguna vez por qué Dios permite que sigas viviendo?. Yo sí, hoy me pregunté: ¿Por qué es que pude abrir mis ojos?, ¿Por qué mi ser todavía respira?. Al momento me contestó algo que me alentó: “El señor aún tiene más propósitos para ti”.  Esa es la razón por la que hoy estoy viva y puedo levantarme  con nuevas fuerzas.


¿Te has preguntado alguna vez, por qué Dios ha pospuesto tu entrada al cielo?. En lo personal he escuchado,  algunas veces, estas frases: “Ya no quiero seguir viviendo”,  “¿Por qué mejor Dios no me lleva?”, “Aquí ya a nadie le importo”, “Ya no sirvo para nada”. Sin embargo, creo firmemente que Dios tiene un  propósito ya definido para cada uno de nosotros y por eso estamos aquí, en ésta tierra. Y él lo cumplirá, de eso estoy segura. Su palabra, que es totalmente confiable, nos lo dice: “Jehová cumplirá  su  propósito en mi, tu misericordia, oh Jehová es para siempre; no desampares la obra de tus manos.” (Salmos 138:8).

Dios está haciendo algo importante en nuestras vidas. Él tiene un propósito sabio y amoroso al dejarnos aquí. Tal vez hay una labor que realizar para los demás. Quizá seas un testimonio para alguien y el señor te quiere usar para salvarle. Tal vez quiere que sigas orando por la salvación de tus hijos y él quiere que los veas llegar a los pies de Cristo. Tal vez  debes   restaurar o perdonar a alguien. No lo sé, pero Dios si lo sabe. En cada uno  de nosotros  tiene propósitos diferentes.

Me gusta mucho lo que dice la biblia acerca de David:

“Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio  corrupción.” (Hechos 13:36).  Dios cumplió su propósito en la vida de David; quien antes de morir, habló con su hijo salomón,  dándole sabios consejos y le dice: “Esfuérzate y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de  Moisés para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas.” (1Reyes 2:1-3). Ojalá que el señor nos diera esta misma oportunidad antes de morir, de hablar con nuestros hijos y familiares de lo que el Señor quiere para sus vidas. Notemos lo que dice en el versículo once, que los días que reinó David fueron cuarenta años.  Él sirvió  al pueblo de Israel todo ese tiempo  y murió. como lo dice el versículo diez: “Durmió David con sus  padres y fue sepultado en su ciudad”.   

   Los discípulos escuchaban a  Jesús decir: “Hijitos, aun estaré con vosotros un poco. Me buscareis, pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir” (juan 13:33- 38).  Las preguntas  a esto, serían: ¿Por qué no podían ir con él?, ¿A dónde iba  Jesús?. Sabemos que Jesús iba a la muerte.  Y la razón del por qué ellos no podían ir con él, es que aún tenían propósitos que cumplir en esta tierra. Jesús estaba a punto de cumplir su propósito, el cual era morir  en la cruz por todos nosotros, pero ellos tenían que quedar y cumplir los  propósitos de Dios en sus vidas. También Jesús, le dijo a Pedro: “A donde yo voy no me puedes seguir ahora, pero me seguirás después” (Juan 13:36). Y esto es una verdad también para nosotros, algún día nos vamos a morir; no sé cuándo, Dios si lo sabe pero antes de ello nos quiere usar. Lo hizo con Pedro, trabajó mucho en la vida de él. Dios moldeó su carácter, reforzó su fe, y Pedro se convirtió en un gran siervo suyo ganando personas para Cristo. Antes de esto, Pedro había dicho: “mi vida pondré por ti”,  él quería  morir por el Señor,  pero aún no era su tiempo.

  Hermanos, el cielo nos espera y será maravilloso estar con nuestro señor; y aunque estoy segura  que ello es muchísimo mejor que seguir sufriendo tristezas, carencias, enfermedades, o problemas aquí en ésta vida; por alguna razón Dios te permitió levantarte el día de hoy. Dios tiene razones muy importantes para dejarnos aún en ésta tierra. Así que, ¡Ánimo! Que nuestra oración sea: “aquí estoy Señor, cumple tus propósitos en mi”.

ELVIA HERNANDEZ
”RC. Columna y Baluarte”