LIMPIANDONOS CON LA PALABRA.

¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu Palabra. Salmo 119:11

Nosotros los jóvenes tenemos,  día a día, luchas y pruebas por las cuales lidiamos; y  esto mucho más si es que hemos conocido a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Son pruebas contra el pecado, las tenemos a la vuelta de la esquina. Pero también, tenemos confianza en que Dios nos dará la victoria. Como diría el amado apóstol Pablo: “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Corintios 15:57).


En este breve estudio, quisiera animar a nuestros jóvenes lectores a querer vivir una vida limpia y agradable delante de Dios.  El texto principal, como leímos, nos hace una pregunta: ¿Con que limpiara el joven su camino? Y el mismo verso contesta: “Con guardar tu palabra”. Y es exactamente lo que cada uno de nosotros, los jóvenes que por la gracia de Dios conocemos a nuestro gran Dios y Salvador, deberíamos estar haciendo... guardar la Palabra de Dios. 

  Estamos rodeados de malas influencias tanto en la escuela, en el trabajo, como en la colonia donde vivimos; aunque no se entienda que un joven cristiano ande entre jóvenes que no aman a Dios, Pero la única razón por la cual deberíamos de hablar con ellos es para hablarles de nuestra fe en Jesús y presentándoles el evangelio.

Pero podemos también encontrar entre nuestros amigos a buenos hermanos jóvenes, como nosotros, que aman y sirven a Dios con todo su corazón. Pero en donde podemos hallar  más ese tipo de influencia es en las Escrituras. Ellas nos muestran aquellas vidas de jóvenes que tenían un corazón para Dios y guardaban su Palabra y le temían.

José y la palabra de Dios

  Un joven ilustre en la Biblia es José, él me ha influenciado mucho con su historia de cuando fue vendido por sus hermanos y llegó a la casa de Potifar.

Génesis 39:1-7  “Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá. Más Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía. Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo. Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa alguna sino del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia. Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo.”

   Hasta este punto de la historia, vemos como Dios le daba gracia a José delante de los hombres. Este es un principio importante, como dice en Proverbios 3:1-4

Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad. Átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.”

¡Hay gran bendición y mucha sabiduría en guardar la Palabra de Dios!.

Ahora vemos como José fue enfrentado a esta tentación; él bien pudo pensar dentro de sí: “Pues nadie nos esta viendo, ¿Quién va a saber?, al cabo que es un ratito de placer”. Pero estoy convencido de que él sabía que Dios todo lo ve, todo lo sabe y que todo lo escudriña; José tenía temor de Dios y guardaba su Palabra. Por esto, él dijo estas palabras:

Gen. 39:8-9 Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?

Si notamos bien, él dijo: ¿… y pecaría contra Dios?. José sabia muy bien que el adulterio, o meterse con una mujer ajena, es pecado contra el Señor.

Después de esto, dice la Biblia que ella le siguió insistiendo. Pero él, como un verdadero hombre, supo decir NO al pecado.  
                                                                                                                                        Génesis 39:10-13 Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella, aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí. Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió.

A veces nosotros, los jóvenes, somos desafiados hasta por nuestros propios “amigos” para hacer cosas que sabemos que no debemos hacer; y siempre es muy común oír cosas tales como: “¿Qué no eres hombre? Entrale, ¿Que es un poquito?” o, “¿Qué no eres hombre? acuéstate con ella.” Y cosas similares. Pero es más de hombres decir: ¡NO!. Ten en mente que después de caer no podrás esperar felicitaciones, porque lo único que vas a oír es: ¡Mira el que decía que nunca haría eso! Y pondremos a nivel de basura nuestro testimonio. Estaremos inútiles a Dios y pondremos su nombre en vituperio.  Pero este joven llamado José, valerosamente supo decir no al pecado, y todo esto pudo hacerlo posible, ya que él había guardado la palabra de Dios en su corazón

   Algo por lo cual nosotros debemos dar gracias a Dios, es porque tenemos su Palabra y ella nos puede guiar a hacer la voluntad de Dios y serle agradables  con guardar sus mandamientos; como dice nuestro amado hermano Juan: “Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; Y  cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él, (1 Juan 3:21-23).  Tenemos también la ayuda del Espíritu Santo que nos reprende cuando queremos ceder a la tentación, pues dice la Biblia que los deseos del Espíritu son contra la carne y los de la carne contra el Espíritu para que no hagamos lo que queramos,  (Gálatas 5:16-17 ).

Así que hermanos, nosotros como jóvenes, tenemos esta gran responsabilidad de guardar la Palabra de Dios para tener una vida limpia y agradable delante de él. Cuando digo guardar, me refiero a atesorar, memorizar, y vivir la Palabra de Dios en nuestras vidas diarias.

   En conclusión, les animo a vivir una vida agradable a Dios; a mantenernos ocupados, sirviéndole y limpiarnos de toda contaminación del pecado con el fin de serle útiles (2 Timoteo 2:21-22). También a presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios.   Porque eso es un culto agradable para él, (Romanos 12:1-2 ). ¿Cómo?  Guardando su Palabra. ¿CONQUE LIMPIARA EL JOVEN SU CAMINO? CON GUARDAR TU PALABRA.
Salmo 119:11

PARA TERMINAR QUISIERA COMPARTIR ESTA FRASE CON USTEDES QUE PUEDEN PONER EN LA PORTADA DE SU BIBLIA:   
                                                                                
“ESTE LIBRO PUEDE MANTENERME ALEJADO DEL PECADO O EL PECADO PUEDE MANTENERME ALEJADO DE ESTE LIBRO”

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CARLOS CANCINO
”RC. Columna y Baluarte”